Guía definitiva sobre las bases de maquillaje

La base es uno de los productos más complicados de elegir correctamente, y a su vez, el más importante para conseguir un acabado impecable.

Parte del éxito reside en el estado de la piel, así que antes de probar una nueva base es fundamental exfoliar tu rostro, para hidratar y conseguir un aspecto uniforme. Una vez en la tienda, prueba el producto en la cara y no en la mano; los expertos recomiendan comprobar el resultado en la frente por su tono más cálido. En el caso de no tener claro el color, aplica varias muestras en la parte inferior de la mejilla y por encima del mentón, para escoger el tono que más se asemeje a la piel del cuello.

En cuanto a las texturas, la emoliente es la más indicada para pieles secas, y en polvo para el cutis graso. La fluida ofrece un resultado muy natural, pero no es la fórmula que más imperfecciones cubre, por lo que resultará ideal en un maquillaje de día. Por su parte, las pieles maduras y el maquillaje de noche quedarán genial con una base en crema.

Otros tipos menos utilizados son en barra o compacto y mousse. Las primeras nacieron para ser utilizadas en cine y teatro, al principio eran muy espesas y pastosas, pero han ido evolucionando y ahora son más ligeras y cubren las imperfecciones como ninguna otra. Por su parte, las bases de maquillaje con textura mousse son muy ligeras, y constituyen la mejor opción para pieles jóvenes sin imperfecciones.

¿Ya tienes tu base ideal? ¡Perfecto! Te contamos la mejor forma de aplicarla. Prepara la piel aplicando crema hidratante, al menos tres minutos antes de pasar a maquillarte. No apliques el maquillaje directamente sobre el rostro, es conveniente que pase primero por el dorso de la mano para que el producto se caliente. A continuación, empieza por corregir imperfecciones en el centro de la cara y arrastra hacia los lados con ayuda de una brocha o esponja.

Para eventos importantes, te recomendamos que te pongas en manos de expertos, que utilizarán las mejores técnicas y productos. 

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