Los beneficios de la Aromaterapia

Hay olores que reconfortan, olores que provocan distintas sensaciones y olores que disparan recuerdos. Este es el origen de una técnica terapéutica conocida como Aromaterapia, un arte popular y con una historia que se remonta a civilizaciones ya milenarias como la de Egipto, China, India o Grecia.

Hablamos de una terapia alternativa que usa aceites esenciales y líquidos extraídos de hierbas, plantas, flores y cortezas conocidas por sus usos terapéuticos; con el fin de restablecer el equilibrio y la armonía en mente y cuerpo. Se trata de una técnica con un efecto relajante y que transmite en quien la recibe alegría y tranquilidad.

Es a partir de la década de los 80 cuando terapeutas y masajistas rescatan esta tradición y comienzan a combinar las propiedades de aceites esenciales y extractos de flores con masajes y tratamientos corporales, potenciando así los efectos beneficiosos de ambas disciplinas. Hoy en día, gracias a diversos estudios y ensayos, sabemos cómo actúan los principios activos de determinadas plantas y son ya numerosos los profesionales que emplean distintas esencias en cosméticos, jabones, velas, perfumes y otros productos de uso cotidiano.

Cada planta posee un aroma característico y unas propiedades especiales para tratar distintos síntomas y afecciones leves. Estas son las más comunes:
Lavanda. Con efecto relajante, purificante y armonizador, alivia los dolores de cabeza provocados por el estrés y ayuda a reducir la hipertensión arterial.
Limón. Purifica, refresca y estimula para reducir el cansancio mental y potenciar la concentración. Mejora también la circulación sanguínea.
Menta. Ayuda en los trastornos digestivos y es eficaz también con los problemas respiratorios, por lo que se usa comúnmente en procesos gripales.
Romero. Es un potente estimulante y alivia los dolores musculares y reumáticos. Ayuda también a elevar la baja presión sanguínea.
Té verde. Posee propiedades relajantes y curativas. Se trata de una esencia muy eficaz en los masajes de drenaje linfático.

Existen diferentes maneras de aplicar estos y otros aceites esenciales. Para beneficiarnos de todas sus propiedades, podemos inhalarlos, aplicarlos directamente sobre la piel con un masaje, usarlos en un baño aromático con agua tibia, empapar un paño o cataplasma y presionar este sobre una zona del cuerpo específica y, por último, ingerirlos en forma de infusión.

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