Conoce los beneficios del Baño Turco

Disfrutar de un baño turco, hamman o baño de vapor, lleva parejo un buen puñado de beneficios además de la sensación de calma y bienestar inmediata con la que nos envuelve.

Hablamos de un baño de calor húmedo, generado por vapor de agua con una temperatura que oscila entre los 25 y los 50 grados centígrados. Se trata de una práctica muy sana que, de de hacerse con una frecuencia constante, mejorará nuestra sistema de circulación cardio vascular y nuestro sistema respiratorio.

 

Con una elevada temperatura, nuestro corazón acelerará sus latidos con el objetivo de llevar la sangre hasta la superficie de la piel para enfriarla, por lo que nuestros poros se abren y el cuerpo expulsará más deprisa las toxinas del organismo. Es una muy buena manera de atenuar dolencias musculares, ya que el baño turco calienta las articulaciones rígidas. Los que sufran de artritis se sentirán también beneficiados.

Cuando obligamos a nuestros pulmones a ventilar más, aumenta a su vez la capacidad de intercambio de oxígeno; y nos ayuda a tratar gripes y resfriados humedeciendo las vías respiratorias y ayudando a la expectoración de mucosas. ¡Despídete de la tos persistente! El tratamiento de vapor caliente está también indicado para las personas que sufren de bronquitis. Si eres una de ellas, consúltalo con tu médico.

Oxigena los tejidos de la piel, abriendo los poros y limpiándolos. Una sesión corta los purificará mejor que cualquier tratamiento en crema. Esta limpieza profunda va acompañada a la vez de una generosa hidratación. Recuerda, ¡somos agua! Así, se recomienda también para las personas que sufren de acné en el rostro y en otras partes del cuerpo. Tu piel se verá limpia, suave y sana.

¿A vueltas con el insomnio? Pues no te lo pienses y prueba unas cuantas sesiones. Al relajar el cuerpo y al proporcionar una gran sensación de bienestar, el baño turco te dejará en calma y lo notarás por la noche al acostarte. ¡Dormirás como un bebé!

Recuerda que las sesiones no deben durar más de 15 minutos. Si se alargan más de la cuenta, pueden provocar mareos y caídas bruscas de tensión. ¡No te pases!

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