Así se hace el contouring, el nuevo maquillaje de moda entre las celebrities

Kim Kardashian fue la primera en enseñárnoslo, pero las grandes celebrities llevan ya tiempo usando una de las mejores armas de maquillaje que existen actualmente: el contouring.  Esta ‘milagrosa’ técnica de maquillaje comparte los principios de la pintura artística, ya que se basa en ir jugando con tonos oscuros y otros iluminadores sobre el rostro para modelar y estilizar nuestras facciones hasta conseguir resultados totalmente asombrosos.

 

Según los maquilladores expertos, el contouring permite potenciar las formas naturales de nuestra estructura ósea y, bien aplicado, logra un efecto real tremendamente favorecedor; algo así como un ‘PhotoShop’ en tu propia piel.

Antes de ponerte manos a las obra, debes conocer muy bien cada pequeño rincón de tu rostro, así como qué áreas quieres destacar y cuáles prefieres disimular; sólo así conseguirás nariz más afilada, elevar tus pómulos o incluso agrandar tus ojos.

Una vez que tengas claros cuáles son tus puntos fuertes y cuáles tus debilidades, es el momento de empezar a jugar con las tonalidades. Es imprescindible empezar a trabajar sobre una piel limpia y bien hidratada y, a continuación, aplicar una pre-base lo más parecida posible a tu tono de piel que te unifique el color de tu rostro. A partir de ahí ya tendrás tu referencia para elegir un maquillaje al menos tres tonos más oscuro y un iluminador dos tonos más claro.

Empieza dándole profundidad a tu rostro con el tono más oscuro. Puedes ovalar su figura aplicando puntos de color en la frente, junto al nacimiento del pelo, y alrededor de la mandíbula. No te olvides de los pómulos y marca sin miedo dos líneas en tus mejillas para destacar la figura. Si también quieres estilizar la nariz, traza una línea a cada lado y pon un poco justo en la punta.

Ahora es el turno del iluminador. Las zonas sobre las que lo apliques quedarán resaltadas en tu resultado final, así que ten mucho cuidado… Ilumina bien el tabique nasal, la zona de debajo de los ojos, la barbilla, el labio superior y, por supuesto, los pómulos. Puede que al principio te asuste lo que ves ante el espejo, pero en cuanto empieces a fundir los dos maquillajes verás cómo tienes la capacidad de modelar tu rostro a tu antojo. Asegúrate de que los límites entre el color más oscuro y el iluminador se vuelven imperceptibles y no dudes en aplicar después una ligera capa de polvos translúcidos e incluso el colorete como lo harías habitualmente.

Como os habréis imaginado, el contouring es una técnica muy contundente y fuerte de maquillaje, por lo que no es aconsejable llevarla de día. Resérvala para ocasiones grandes y noches especiales y ¡triunfa!

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