Cómo cuidar de tu piel tras exponerla al sol

El sol es uno de los elementos necesarios para que exista la vida, su efecto sobre el organismo es imprescindible. Sin embargo, hay que moderar la exposición al sol para no transformar sus beneficios en afecciones y dolencias que pueden llegar a ser muy serias.

El beneficio más importante que las personas obtenemos de esta estrella es la vitamina D. En sólo unos minutos, nuestro cuerpo absorbe una dosis necesaria y saludable de este elemento, por lo que exponerse más tiempo del necesario no supone ningún bien en nuestro organismo, sino todo lo contrario.

Si a pesar de las precauciones tomadas, como la aplicación de protección solar, los sombreros y las sombrillas, un día en la playa o en la piscina te pasa factura, tu piel necesitará cuidados especiales.

Realiza un tratamiento regenerador utilizando cremas hidratantes y nutritivas, para aliviar la irritación y evitar que la piel se desprenda. Aplica diariamente estos productos regeneradores que proporcionarán a tus células los nutrientes necesarios para recuperarse.

Empieza por aplicar una crema hidratante sobre todo el cuerpo, poniendo especial atención en la cara. Y si has llegado a quemarte alguna zona recurre al after sun, que aliviará el malestar provocado por el sol. No debes utilizar productos industriales con componentes químicos que podrían irritar aún más tu piel en un estado vulnerable.

También existen tratamientos profesionales, como los que ofrecemos en nuestros spas, que ayudan a retirar las células muertas y dejan la piel hidratada y brillante.

Por supuesto, hidratarnos por dentro también es importante. Bebe agua constantemente, ya que después de exponerte a los rayos solares durante varias horas, tu cuerpo necesita más líquido de lo normal.

Tras haberte recuperado de las quemaduras, llega el momento de la exfoliación. Mejora la fineza de los poros y el brillo del cutis, además de reparar el daño causado por el sol en la piel y estimular la producción de colágeno.

Por último, toca hacer todo lo posible para prolongar el bronceado. La forma más natural de hacerlo es consumiendo alimentos como la zanahoria o la remolacha, aunque también puedes utilizar bálsamos hidratantes muy cremosos con una pequeña cantidad de autobronceador. 

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