Sumérgete en la historia de los baños árabes
Hammans, baños árabes, spas, saunas… De un tiempo a esta parte no dejan de surgir “centros de relax” y tratamiento en numerosas ciudades y centros urbanos. Los vemos como un espacio donde desconectar del mundanal ruido y en el que encontrar, a veces, tratamientos específicos como masajes e hidroterapia. Pero el origen de los hammans y los baños árabes define estos espacios como un punto de encuentro social, cargado, eso sí, de sensaciones relajantes, sensuales y apetecibles.
Fue en la Edad Media cuando irrumpieron como un lujo al alcance de todos, y, gracias a la labor de los musulmanes, acabaron articulándose no solo como una opción de ocio sino como centro de reuniones para hombres y mujeres de todas las clases sociales, edades y religiones. Los baños se convirtieron así en uno de los lugares favoritos por parte de cristianos, musulmanes y judíos por igual, que se reunían para debatir y alcanzar acuerdos mercantiles o que simplemente entraban para relajarse un poco. Solo en la Córdoba de la época musulmana se contaban alrededor de 600 baños públicos.
